Un garabato puede revelar inquietudes o emociones que se ocultan en el inconsciente, convirtiéndose en una obra que pasa por ser un dibujo o directamente un objeto que toma forma cuando los dedos de la mano, casi autónomos, se mueven apretando y moldeando la arcilla. De esta manera Beatriz Fernández trabaja con la cerámica hace casi treinta años. Poco a poco va definiendo las formas que ocupan un espacio. Formas sinuosas, orgánicas, que contienen vacíos y se proyectan al infinito. Su formación académica en arquitectura ha aportado a la ejecución de estas delgadas y delicadas piezas, que además tienen fuerte presencia y belleza. Estas obras pueden ser vistas y sentidas de muchas maneras; pueden sugerir una metáfora sobre la fragilidad y lo efímero de la vida o puede ser simplemente ser una bromelia u otra planta de la selva de nuestro territorio. Bachi, encuentra así, la forma de expresarse, de comunicarse con nosotros y con el mundo. Susurros, es la muestra que reúne más de veinte obras escultóricas realizadas con gran pasión y destreza durante este último año. Fue también un desafío, por el gran formato, que le exigió encontrar soluciones técnicas y formales a sus originales y fascinantes ideas.
—Cecilia Bayá Botti—
Curadora